miércoles, 21 de mayo de 2014

La orquídea, mi planta favorita


Orquídeas sin flor

¿A quién no le gustan las flores? Aunque el cuidado y mantenimiento de las plantas no es mi fuerte, tengo gran debilidad por las orquídeas. Las orquídeas me fascinan por su sensibilidad: un mínimo cambio de luz o humedad puede echar a perder toda su belleza. Además, sus flores son tan coloridas y tienen una forma tan compleja que te puedes quedar absorta observándolas. Y como si fueran conscientes de ello, las orquídeas jamás dejan que sus flores se marchiten: una a una se van desprendiendo, con ligereza y suavidad, conservando su aspecto intacto.

Una vez han perdido las flores las orquídeas siguen desbordando perfección, con esa figura tan estilizada que las caracteriza, marcada por las hojas largas y rectilíneas y rematada por el nido de raíces que tanto necesita lucir. Además, la orquídea es una planta excepcionalmente caprichosa por dos motivos: necesita muchísima luz pero le perjudica la exposición directa al sol y no te regala una floración a menos que haya pasado el periodo de letargo en condiciones idóneas y bajo cuidados minuciosos. 

¿Difícil de mantener? Sí, pero precisamente esa es la gracia de las orquídeas: si quieres tener una, debes dedicarle tiempo y paciencia si quieres mantenerla con flores. Un reto que a mí se me resiste. Aun así, hoy os explico cómo trasplantar con éxito una de estas maravillas, bien porque las raíces no tengan más espacio dentro del tiesto o porque el sustrato haya perdido todos sus nutrientes.


Cómo trasplantar una orquídea
Necesitamos: 

-Tiesto transparente del tamaño apropiado (si las raíces sobresalen del tiesto original, debemos buscar uno de mayor tamaño).
-Substrato de orquídeas
-Fertilizante para orquídeas

Es importante que los productos sean específicos para orquídeas, puesto que un fertilizante o un substrato común contiene sustancias tóxicas para esta variedad. En cuanto al tiesto, la mayoría de las orquídeas necesitan recibir luz en las raíces para su correcto desarrollo, por lo que no podemos utilizar un tiesto opaco.




Proceso:

Para comenzar, extraeremos la planta del tiesto original y trataremos de eliminar los restos del sustrato viejo y saneamos la base cortando, con cuidado, las raíces secas (las que tengan un color amarillo o blanco y estén arrugadas). Cuando hayamos terminado, colocamos una base de sustrato nuevo en el tiesto que vamos a utilizar y situamos la planta sobre esa base, con cuidado de dejarla bien centrada. Rellenamos el tiesto con más sustrato y sólo nos queda preparar el agua de riego con la proporción de fertilizante que indique el envase y regar con normalidad, con cuidado de no ahogar demasiado la planta. 


¿Os gustan las orquídeas? ¿Qué consejos de cuidado me recomendáis?

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